El funcionamiento básico hace uso de uno o varios motores que se nutren de la energía eléctrica suministrada por un conjunto de baterías que se recargan al completo en la red. Las partes que forman este esquema se pueden descomponer en tres principales:
- Motor/es: proporcionan impulso a las ruedas y pueden ser uno o varios, distribuidos por eje e incluso por rueda. En su interior cuentan con un inversor –para pasar de corriente continua de la batería a trifásica– y con una sencilla relación de transmisión.
- Baterías: almacenan la energía eléctrica para ser utilizada. Se trata del elemento que más condiciona el dinamismo, por su peso, y del más caro en el cómputo global del coche, actualmente un 35% del precio íntegro del vehículo. Las hay de muy diversos tamaños: desde los 16 Kilowatios hora del Peugeot iOn hasta los 100 del Tesla Model S Gran Autonomía. A día de hoy las más extendidas son la de iones de litio, que aguantan unos 3.000 ciclos de carga/descarga.
- Transformador: como su nombre indica, transforma la corriente alterna de la red eléctrica en corriente continua para su almacenaje en las baterías.

No hay comentarios:
Publicar un comentario